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San Quintín: la gira terminó, la sucesión comenzó

  • Foto del escritor: IdentidadEs Baja
    IdentidadEs Baja
  • 20 jun
  • 3 min de lectura

La presidenta Claudia Sheinbaum vino a San Quintín a supervisar avances del Plan de Justicia. Eso fue lo oficial


INDABA COMUNICACIÓN

Por César Esparza


Lo político fue otra cosa.


Porque en México las giras presidenciales no sólo sirven para inaugurar obras, anunciar inversiones o revisar compromisos. También sirven para mandar mensajes, medir lealtades, acomodar fichas y recordar quién tiene el control del tablero.


Y esta vez hubo señales para todos.


La primera fue lo que no sucedió.


No hubo el incómodo episodio de la visita anterior cuando varios legisladores, alcaldes y aspirantes olvidaron por unos minutos el motivo del evento y se lanzaron por la fotografía presidencial. Aquel regaño de Sheinbaum se volvió viral porque resumió perfectamente una enfermedad muy mexicana: creer que salir en la foto equivale a construir una candidatura.


Esta vez nadie se movió de más.


Nadie quiso convertirse en meme nacional.


La lección fue aprendida.


Pero el verdadero tema estaba lejos del templete.


Estaba en el 2027.


Mientras en San Quintín se hablaba de regularización de la tierra, agua, energía, vivienda, salud y educación, en los corrillos políticos se hablaba de otra cosa: quién sí trae futuro y quién empieza a quedarse sin gasolina.


Y ahí es donde la aritmética política se vuelve interesante.


Porque a estas alturas del sexenio parece cada vez más evidente que todo lo que huela a Adán Augusto López Hernández tendrá dificultades para convertirse en proyecto ganador dentro del círculo más cercano de la Presidenta.


No es un asunto personal.


Es política.


Sheinbaum ganó la Presidencia y ahora busca consolidar un equipo propio rumbo a la segunda mitad de su gobierno. Lo que estará en juego en 2027 no es solamente Baja California. También se juega el acompañamiento político que tendrá desde los estados y desde la Cámara de Diputados durante la recta final de su administración.


Y para eso normalmente se privilegia la confianza.


No la competencia.


Bajo esa lógica, tampoco parecen atravesar su mejor momento los grupos identificados con la gobernadora Marina del Pilar.


La polémica internacional por el retiro de visas, el desgaste natural del ejercicio de gobierno y una percepción pública que ya no registra los niveles de aprobación de otros tiempos han debilitado políticamente varios de sus alfileres.


Además, en la política nacional nadie olvida que durante la contienda interna presidencial hubo apuestas distintas a las de Claudia Sheinbaum.


Y aunque en política nunca hay enemigos permanentes, tampoco existen los amnésicos.


Por eso resulta difícil pensar que las decisiones más importantes sobre Baja California vayan a construirse exclusivamente desde Baja California.


Las señales apuntan hacia otro lado.


Las definiciones relevantes probablemente saldrán de la Ciudad de México.


De las mesas donde se revisan encuestas.


De las oficinas donde se construyen acuerdos.


De los espacios donde se decide quién suma, quién resta y quién garantiza gobernabilidad.


Mientras tanto, San Quintín sigue consolidándose como uno de los proyectos más visibles del gobierno federal. Miriam Cano ha logrado mantener el municipio dentro de la conversación nacional a partir de temas concretos: tierra, agua, energía, vivienda y desarrollo social.


Y eso sí genera activos políticos.


Porque una cosa es cortar listones y otra resolver problemas históricos.


Por cierto, el tema de salud sigue siendo la asignatura pendiente.


Porque de poco sirven nuevos anuncios si hospitales y clínicas continúan enfrentando carencias de médicos, medicamentos y capacidad operativa. Los ciudadanos no califican edificios; califican resultados.


La gira terminó.


Los discursos también.


Ahora comienza la parte interesante.


La interpretación de las señales.


Y si algo dejó claro la visita presidencial a San Quintín es que la carrera por el 2027 ya empezó, aunque algunos todavía crean que siguen tomándose la foto del 2024.


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